sábado, 10 de marzo de 2012

VIDA SALUDABLE EN LOS NIÑOS


A medida que el niño crece y se desarrolla, va adquiriendo hábitos y adoptando costumbres que poco a poco va integrando en lo que será su estilo de vida, del cual hacen parte fundamental su manera de alimentarse y su actitud ante la actividad física.
Un niño que crezca en un hogar cuyos padres sean aficionados a la lectura, a la televisión o al uso de la computadora, tiene muchas posibilidades de adoptar un estilo de vida sedentario que se reflejará en aspectos fundamentales de su vida, como son:
  • · El tiempo que pasa sentado,
    · Su manera de caminar, 
    · Su poco interés por la práctica de deportes o ejercicios.

Lo contrario sucede con los hijos de padres muy activos, cuyo marcado interés por la actividad física se vive en el ambiente familiar, contribuyendo de manera significativa a crear el interés de todos en la casa por la actividad física.
Igual sucede con la manera de alimentarse. La mesa familiar es el sitio por excelencia para desarrollar los buenos hábitos alimentarios. El hecho de comer en familia o “cada uno por su lado” puede jugar un gran papel en el proceso de desarrollar las perspectivas de salud de cada persona.
Si bien es cierto que comer en la mesa familiar es una costumbre que trae muchos beneficios, debe tenerse en cuenta que los hábitos alimentarios inconvenientes se transmiten también con gran facilidad en este ambiente.
Lo que realmente contribuye a la adopción de un estilo de vida poco saludable es la manera como se transmiten los mensajes a los niños. Un buen ejemplo es la lectura, la cual es recomendable fomentar en la niñez y la juventud, pero cuidándonos de transmitir el mensaje positivo sin el complemento negativo de la imagen de unos padres que pasan “todo el día sentados”. Lo deseable es que los hijos vean que sus padres, además de dar muestras de una vida realmente activa, disfrutan con frecuencia de la lectura de buenos libros.


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